¿Qué es la corregulación?
La corregulación es cuando una persona que está tranquila ayuda, con su propia calma, a que otra persona regule sus emociones. Es decir, le permite responder de forma más saludable ante una situación difícil. Es como “calmarnos juntos”.
Aunque solemos pensar en la corregulación como algo que hacen los padres para calmar a los bebés, las investigaciones muestran que personas de todas las edades la necesitan y se benefician de ella. Esto ocurre porque la parte del cerebro que ayuda a regular las emociones (el lóbulo frontal) no termina de desarrollarse por completo hasta más o menos los 25 años.
¿Por qué es importante la corregulación?
La corregulación es esencial porque enseña a las personas—especialmente a niños y adolescentes— a autorregularse, es decir, a cómo manejar sus propias emociones. Desde el punto de vista del desarrollo, los niños y adolescentes aún no pueden regular sus emociones de forma consistente porque sus cerebros aún están madurando.
Podemos imaginarlo como el proceso de aprender a andar en bicicleta:
- Observar: Primero, uno ve cómo otros andan en bicicleta.
- Practicar juntos: Luego, pedalea con ruedas de entrenamiento y apoyo.
- Independencia: Con el tiempo, podrá andar solo/a.
Del mismo modo, al practicar la corregulación, los adultos ofrecen el apoyo emocional necesario para que los jóvenes aprendan, poco a poco, a regularse solos. Estas experiencias se convierten en habilidades de regulación emocional para toda la vida.
Consideraciones sobre el desarrollo
La autorregulación es una habilidad que se desarrolla gradualmente con el tiempo y la práctica. A medida que las personas crecen, necesitan menos apoyo externo para manejar sus emociones, pero los hitos importantes del desarrollo siguen influyendo mucho en su capacidad para autorregularse. En otras palabras, seguimos mejorando esta habilidad a lo largo de la vida, especialmente durante etapas clave del crecimiento.
El Proceso a lo largo del tiempo
- Infantes/Niños pequeños: La autorregulación es mínima. El bebé depende casi totalmente de la co-regulación del adulto para calmarse, comer o dormir.
- Preescolar y Niñez: El niño empieza a aprender herramientas, pero aún necesita mucha guía externa (co-regulación).
- Adolescencia: Hay un crecimiento acelerado de la autonomía, aunque todavía existen momentos donde el apoyo del adulto es crucial para regular las emociones.
- Adulto joven: La persona ya tiene las herramientas necesarias para regularse de forma independiente la mayor parte del tiempo.
La autorregulación no es algo que aparezca de la noche a la mañana. Es un proceso de transferencia de responsabilidad: a medida que el niño crece, el adulto debe ir retirando gradualmente su intervención (co-regulación) para permitir que el joven fortalezca su propia capacidad (autorregulación).
De todas maneras, hay que tener en cuenta que ciertas condiciones—como necesidades sensoriales, problemas médicos, desafíos de salud mental o diagnósticos del desarrollo—pueden influir en la capacidad de un niño para autorregularse. Estas circunstancias pueden hacer que necesiten más apoyo o diferentes estrategias para manejar sus emociones.
Ejemplos de corregulación entre edades
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Enfoque recomendado |
Cómo se vería esto con niños en edad de primaria |
Cómo se vería esto con adolescentes |
Consideraciones para todas las edades |
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Establecer relaciones cálidas y de apoyo. |
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El objetivo para todas las edades es crear confianza y conexión a través de experiencias compartidas. Las actividades cambiarán para reflejar la etapa del desarrollo y los intereses de cada persona. |
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Proporcionar estructura y expectativas consistentes. |
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Ambos grupos de edad se benefician de la estructura, pero los adolescentes participan más en el proceso de toma de decisiones para fomentar la independencia. |
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Escuchar activamente y validar |
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Ambos grupos se benefician de la validación emocional, pero los adolescentes pueden necesitar más espacio y menos resolución inmediata de problemas. |
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Ayudar a resolver problemas complejos |
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El enfoque pasa de la orientación directa a la resolución colaborativa de problemas a medida que los niños crecen. |
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Desarrollar habilidades de afrontamiento y practicar juntos |
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Los niños más pequeños a menudo necesitan más apoyo práctico y modelos divertidos, mientras que los adolescentes se benefician de la planificación colaborativa y una mayor independencia. |
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Ofrecer opciones de espacio vs. corregulación |
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Ambos grupos de edad se benefician de saber que pueden elegir la conexión o el espacio, pero los adolescentes necesitan más autonomía para decidir qué les ayuda a sentirse regulados. |
¿Cómo corregularse?
Recuerde que las reacciones de su hijo(a) no son un reflejo de su crianza. Son seres humanos igual que usted, con sentimientos reales y válidos. Su papel no es cambiar su reacción, sino ayudarles con sus sentimientos. Para poder ayudarles con sus sentimientos, los padres y cuidadores primero deben regular sus propias emociones.
Tener algunas afirmaciones que usted pueda repetirse para calmar su cuerpo cuando su hijo(a) esté experimentando emociones fuertes le ayudará en el proceso de autorregulación para poder lograr corregulación:
Cuándo usar la corregulación
La corregulación no es solo para los momentos de angustia emocional, ¡se puede usar en cualquier momento! Las conexiones positivas durante los juegos y las actividades también desarrollan las habilidades de regulación.
Señales de que un niño puede necesitar corregulación:
- Las emociones se intensifican rápidamente (van de 0 a 100 rápidamente).
- Ansiedad, irritabilidad o fatiga.
- Llanto, gritos o agresión.
- Retraimiento o estar inusualmente callado(a).
- Conductas de riesgo (por ejemplo, autolesiones o consumo de sustancias).
Durante las transiciones importantes de la vida (por ejemplo, una nueva escuela, cambios familiares o rupturas), los niños pueden necesitar apoyo adicional para la corregulación, incluso si generalmente se autorregulan.
Como hacerlo?
Primer paso: Primero regule sus emociones.
- No se puede corregular si usted está desregulado. Como adulto, practique el manejo de sus emociones de manera segura (por ejemplo, respirar profundamente, tomar descansos).
- Si es necesario, aléjese brevemente para tranquilizarse antes de regresar a ayudar al niño(a).
Segundo paso: Acérquese al niño(a) con calma. Respire hondo y mantenga la calma.
- Hable con un tono de voz tranquilo y reconfortante.
- Mantenga un lenguaje corporal tranquilo (p. ej., una postura relajada).
- Use un lenguaje claro, directo y compasivo.
Tercer paso: Ayude al niño(a) a identificar y etiquetar sus emociones
- Ejemplo: "Hola, Sam. Parece que estás bastante ansioso en este momento".
Cuarto paso: Ayude al niño(a) a practicar estrategias de autorregulación con usted.
- Ejemplos: "Hagamos tres respiraciones profundas juntos". "¿Puedes enumerar cinco cosas que puedes ver en este momento?"
- Recuerde: Es posible que el niño(a) no pueda identificar una estrategia de autoregulación que le gustaría usar en ese momento. Cuanto más joven o menos maduro sea el niño(a) y más grandes sean sus emociones, más difícil le resultará identificar una estrategia de afrontamiento. Mejor, ofrézcales la posibilidad de elegir entre 2 o 3 habilidades de afrontamiento que hayan encontrado útiles en el pasado o que usted crea que podrían ser útiles.
Quinto paso: Continúe monitoreándose para detectar signos de desregulación emocional o conductual (p. ej., frustración, ansiedad o enojo, puños cerrados, aumento de la frecuencia cardíaca o la respiración).
- Si nota que se está desregulando, está bien tomarse un descanso de la situación para regularse. Esto podría incluir pedirle a otro adulto que intervenga y le ayude mientras va a otra habitación para practicar estrategias adicionales para tranquilizarse. Puede regresar cuando se haya calmado.
- Continúe practicando sus habilidades de autoregulación incluso cuando no se sienta estresado(a) ni en crisis. Esto podría consistir en incorporar prácticas como la respiración profunda u otras técnicas de atención plena en su rutina diaria. Desarrollar estos hábitos saludables por su cuenta le ayudará a apoyar mejor a su hijo(a) cuando se necesite la corregulación.
Consejos clave para la corregulación:
En lugar de usar la frase "Vete a tu habitación hasta que te calmes", la corregulación requiere que usted se quede con el niño(a) y practique estrategias de autorregulación con ellos. Recuerde, esto funciona mejor si usted puede mantener la calma. Pero incluso si no lo logra, practicar estrategias de autorregulación junto con su hijo(a) puede ayudarles a ambos a regularse mejor juntos.
- Minimice la conversación: Evite darles un sermón o explicaciones hasta que las emociones se hayan regulado.
- Utilice un lenguaje corporal tranquilo: Mantenga una postura relajada y un tono reconfortante.
- Ayude a identificar las emociones: Etiquete los sentimientos que ve en su hijo(a) (por ejemplo, "te veo ansioso").
- Modele la regulación: Practique las estrategias de regulación con el niño(a) para mostrarle cómo se hace. Describa lo que está haciendo diciendo algo como "Me siento molesto. Voy a respirar profundo para calmar mi cuerpo".
- Ofrezca opciones de regulación: Pregunte: "¿Puedo intentar ayudar?" Si está de acuerdo, sugiera de 1 a 3 estrategias que hayan utilizado antes o que crea que podrían ayudar.
Las pauas para relajarse son una forma de practicar habilidades saludables de afrontamniento. (Si sigue este enlace, podrá encontrar videos, que si bien están en Inglés, pueden ser útiles ya que muestran algunas técnicas de pausas para relajarse).
La corregulación es mantenerse presente y conectado, incluso en momentos emocionalmente difíciles. No se trata de "arreglar" las emociones, sino de ayudar a los jóvenes a superarlas con apoyo, práctica y cuidado. Con el tiempo, estas habilidades los capacitarán para autorregularse y prosperar de forma independiente.
Este proyecto es posible, total o parcialmente, gracias a la subvención del Opioid Epidemic Response Advisory Council (OERAC) y el Departamento de Servicios Humanos de Minnesota. Las opiniones expresadas en esta publicación no reflejan necesariamente las políticas oficiales del Departamento de Servicios Humanos de Minnesota; ni la mención de nombres comerciales, prácticas comerciales u organizaciones implican el respaldo del estado de Minnesota.