Si usted es padre, madre o está criando a un adolescente latino en los Estados Unidos, probablemente ha notado algo importante: a veces su hijo(a) parece una persona diferente en casa y otra fuera de ella. Hablan distinto, se visten distinto y, muchas veces, sienten que viven entre dos mundos.

Esto no significa que algo esté mal. Es parte de crecer entre culturas. Pero también puede traer presiones que muchos padres no tuvieron que vivir de la misma manera cuando eran jóvenes y entender esas presiones puede ayudar mucho.

¿Qué es la presión social?

La presión social no siempre ocurre cuando alguien dice directamente: “Hazlo”. Muchas veces es más silenciosa. Es el miedo a quedarse fuera, a sentirse diferente o a no ser aceptado.

A veces un joven dice “sí” a algo que no quiere hacer simplemente porque pertenecer al grupo se siente más importante en ese momento.

Todos los adolescentes sienten presión social. Pero muchos jóvenes latinos sienten presión desde dos lados al mismo tiempo:

  • En la escuela, pueden sentir que deben ser “más estadounidenses”.
  • En casa, pueden sentir que deben ser “suficientemente latinos”.

Vivir con esa tensión todo el tiempo puede ser agotador.

En la escuela, sienten la presión de ser "más estadounidenses" y en casa, sienten la presión de ser "lo suficientemente latinos". Esa contradicción constante es agotadora y los hace más vulnerables.

Las presiones únicas que enfrentan muchos jóvenes latinos en los EE. UU.

Es posible que su hijo(a) esté viviendo situaciones muy diferentes a las que usted vivió a su edad.

  • Idioma:

    Muchos jóvenes sienten presión por hablar solamente inglés con otros adolescentes. Algunos incluso sienten vergüenza de hablar español en público.

  • Identidad:

    "¿Soy demasiado latino? ¿No soy suficientemente estadounidense?" Estas dudas pueden afectar mucho cómo se sienten consigo mismos.

  • Responsabilidades familiares:

    Muchos adolescentes ayudan traduciendo, llenando formularios o explicando cosas para la familia. A veces cargan responsabilidades muy grandes para su edad.

  • Miedo al rechazo:

    Cuando hay preocupaciones migratorias o miedo a no pertenecer, sentirse aceptado por otros jóvenes puede parecer aún más importante.

Cuando un adolescente está cansado emocionalmente por todas estas presiones, puede ser más difícil decir “no” o resistir situaciones peligrosas. No porque sea débil, sino porque está cargando demasiado.

Familismo: Protección y Riesgo

En la cultura latina (y en muchas otras culturas), la familia es muy importante. El valor que llamamos familismo, es una de las mayores protecciones que tienen nuestros hijos. Los adolescentes que sienten que su familia los escucha y los apoya tienen menos necesidad de buscar aceptación en lugares o grupos peligrosos.

Pero a veces, por amor a la familia, los jóvenes también guardan silencio. Puede que no hablen de lo que están viviendo porque no quieren preocupar a sus padres o convertirse en “un problema más”. Muchas veces, si esconden algo, no es porque no confíen en usted sino que porque lo quieren demasiado y no quieren agregar más preocupación.

Su hijo no esconde cosas porque no confía en usted. A veces lo hace precisamente porque te quiere demasiado como para añadir una carga más

Señales a las que vale la pena prestar atención

No tiene que esperar a que su hijo(a) hable primero. Algunos cambios pueden ser señales de que está pasando por momentos difíciles:

  • Se aleja más de la familia
  • Pasa mucho tiempo encerrado(a)
  • Tiene amigos nuevos que usted no conoce
  • Cambia su actitud en la escuela
  • Baja sus notas o falta a clases
  • Está más irritable, triste o ansioso(a)
  • Tiene olores extraños o cambios físicos
  • Evita hablar de la familia frente a sus amigos

Una señal sola no siempre significa algo grave, pero varios cambios juntos merecen atención y conversación.

Cómo hablar con su hijo(a) sobre la presión social

Muchos padres quieren hablar con sus hijos, pero no saben por dónde empezar o sienten que cada vez que lo intentan, la conversación se cierra.Lo más importante no es tener las palabras perfectas si no el tono. Recuerde escuchar antes de juzgar.

Muchos padres quieren ayudar, pero no saben cómo empezar una conversación sin que el adolescente se cierre.

En vez de decir "¿Por qué sales con esas personas? Esos niños no son buenos".
Intente decir "He notado que has estado pasando mucho tiempo con nuevos amigos. Háblame de ellos — ¿cómo son? ¿Qué hacen juntos?"

En vez de “Cuando yo tenía tu edad no hacía esas cosas.”
Puede decir “Sé que crecer aquí es diferente. Quiero entender lo que está viviendo.”

En vez de decir  "Si haces eso, me vas a decepcionar.”.
Intente decir "Pase lo que pase, puedes hablar conmigo, estoy aquí para escucharte”.

Un consejo importante

Las mejores conversaciones muchas veces no ocurren sentados frente a frente.

Muchos adolescentes se abren más cuando están haciendo otra cosa. Por ejemplo cuando:

  • Van en el auto
  • Cocinan juntos
  • Caminan
  • Ven televisión

Aproveche esos momentos pequeños. A veces ahí nacen las conversaciones más importantes.

Cinco cosas que puedes hacer hoy

  1. Hable del orgullo por sus raíces, no sólo de las reglas. Cuando los jóvenes se sienten orgullosos de su cultura y de su historia, tienen más fuerza para tomar decisiones sanas y resistir presiones que los alejan de sus valores. Cuénteles sobre su familia, de dónde vienen, todo lo que han superado y lo que significa ser latino. Sentirse conectado a sus raíces puede ayudarles a sentirse más seguros de quiénes son.
  2. Conozca a los amigos de su adolescente y también a sus familias. No se trata de vigilar ni de controlar, sino de estar cerca y mostrar interés. Cuando un padre o una madre conoce a los amigos de su hijo(a) por su nombre, le está diciendo: “Me importas, me importa tu mundo y quiero ayudarte a mantenerte seguro(a)”.
  3. Practiquen juntos cómo decir “no”. A veces, en el momento, puede ser difícil saber qué responder cuando hay presión de amigos o del grupo. Ayude a su hijo(a) a practicar frases simples y reales, como: “eso no es lo mío”, “mi mamá me está esperando”, o “tengo que irme temprano.”
    Tener una respuesta preparada puede ayudarles a sentirse más seguros y menos presionados.
  4. Ayude a quitarles peso de encima. Algunos jóvenes ayudan mucho en casa, como traducir para la familia o hacerse cargo de responsabilidades de adultos. Cuando sea posible, busque apoyo y recursos en la comunidad para que no tengan que cargar con tanto. Los adolescentes también necesitan tiempo para aprender, crecer y disfrutar esta etapa de su vida.
  5. Pida ayuda cuando la necesite. Centros comunitarios, clínicas de salud, consejeros escolares — muchos ofrecen servicios en español y entienden la realidad de las familias inmigrantes. Buscar apoyo no es una señal de fracaso. Es una señal de amor.

Recuerde todo lo que ha logrado. Usted cruzó fronteras, aprendió nuevas formas de hacer las cosas y construyó una vida en un lugar que un día fue completamente desconocido. Esa fuerza, ese valor y esas ganas de salir adelante también viven en su hijo(a). Recuérdeselo a ellos y también recuérdeselo a usted mismo: no necesita tener todas las respuestas para ser un buen padre o una buena madre. A veces, lo más importante que un adolescente necesita escuchar es “estoy aquí para ti”, “te estoy escuchando”, “nada va a romper el amor y la conexión que tenemos.”