Prevención del suicidio, concientización y recursos de apoyo

 

El siguiente contenido incluye información potencialmente provocadora sobre el suicidio y las lesiones auto infligidas.

El suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los jóvenes de entre 10 y 24 años. A veces la lucha  puede subestimarse debido a la edad. Te escuchamos y tenemos ayuda disponible.

Los pensamientos suicidas no son raros y no estás solo. Aparecen bajo condiciones predecibles. Generalmente, si una persona se siente deprimida el tiempo suficiente, comenzará a tener pensamientos como “tal vez ya no debería estar aquí”, “sería mejor para mis amigos, familiares y otros seres queridos si yo no estuviera aquí”, etc. Si no se atienden estos pensamientos y las cosas siguen siendo difíciles o empeorando, estos pensamientos pueden convertirse en planes en los que alguien podría terminar con su vida. A esto se le llama “hacer un plan”. Si las cosas siguen siendo difíciles o empeoran, algunas personas llevarán a cabo sus planes. Esta no es una situación misteriosa o inusual. Los científicos, médicos y psicólogos conocen este proceso desde hace décadas. Una persona no es “débil” o “mala” si tiene estos pensamientos. Es una respuesta a un tremendo dolor emocional que puede ser tratado y las cosas pueden mejorar.

Cuidando de ti mismo

Todo ser humano es digno de vida, amor, compasión y respeto. Nada de lo que nadie haya hecho los hace indignos de esto.

 

Pide ayuda:

  • Hazle saber a tus amigos, familiares y maestros que necesitas cuando te pregunten. Están ahí para ayudarte.
  • Llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio (National Suicide Prevention Lifeline) al 1-800-273-8255 o a la línea de crisis local en cualquier momento. Las llamadas son confidenciales.
  • Manda el mensaje de texto “MN” (MN) o “HOPELINE” (WI) al 741741.
  • Si te preocupa tu propio bienestar o la seguridad de un amigo(a), llama al 911 si crees que sea una emergencia y pide hablar con el equipo de intervención en crisis.

 

Recuerda que estos sentimientos se pueden superar.Los conflictos en las relaciones, los problemas familiares, las calificaciones, la identidad y la pérdida de cosas y personas cercanas a ti pueden parecer imposibles de manejar. Sin embargo, con ayuda, puedes solucionarlos.

Haz un plan de seguridad que tu guíe en los momentos difíciles y te mantenga seguro(a).

  • Reconoce tus propias señales de advertencia. ¿Qué pensamientos, imágenes, estados de ánimo, situaciones y comportamientos te dicen que podría estar desarrollándose una crisis? Escríbelo con tus propias palabras.
  • Usa tus propias estrategias de afrontamiento. Haz una lista de cosas que puedes hacer por tu cuenta para resistir el impulso de hacerte daño a ti o a los demás. Revisa la sección “Creando un sistema de apoyo en el duelo” para ayudarte a escribirlos.
  • Conéctate con otras personas que te puedan apoyar y a distraerte de las crisis. Haz una lista de personas, lugares y cosas que te pueden ayudar a dejar de tener pensamientos o sentimientos difíciles.
  • Comunícate con familiares, amigos(as) u otras personas en tu vida con quien te sientas cómodo(a) hablando y que te apoyen.
  • Busca apoyo adicional. Haz una lista de nombres, números y/o lugares donde puedas encontrar profesionales, salas de emergencia locales y líneas directas de crisis y usa esos números cuando necesites.
  • Asegúrate de estar en un ambiente seguro. Trabaja con un profesional para crear un plan para limitar tu acceso a los medios para lastimarte o lastimar a otros.

 

Evalúa las relaciones en tu vida.¿Contribuyen a tu felicidad? ¿Te sientes seguro, amado, respetado y apoyado? Las relaciones negativas o tóxicas pueden afectarte negativamente. Tienes derecho a ser respetado(a), a sentirte seguro(a), a decir no, a dejar una relación en cualquier momento y a tener privacidad.

Apoyando a los demás

Toma en serio los comentarios, pensamientos y «bromas» al respeto.Algunas personas sienten que estos comentarios son para llamar la atención, pero si alguien te dice que se está haciendo daño o lastimándose, créeles y pide ayuda a un adulto de confianza. Ninguna persona debería de sentirse presionada por “arreglar” ella misma el dolor que sienta y tampoco se espera que lo haga. Los profesionales pasan por una gran cantidad de entrenamiento para ayudar en estas situaciones. Comunícate con ellos y pide ayuda.

 

Aprende las señales de advertencia.

  • Hablar sobre querer morir o hacerse daño.
  • Buscar formas para suicidarse, como buscar en línea, preguntar o comprar armas.
  • Hablar sobre sentirse desesperado o no querer vivir.
  • Hablar sobre sentirse atrapado o con un dolor insoportable.
  • Hablar sobre ser una carga para los demás.
  • Aumento en el consumo de alcohol o drogas.
  • Comportarse de forma imprudente; actuar ansioso o agitado.
  • Dormir demasiado o muy poco.
  • Retraerse o aislarse.
  • Mostrar rabia o hablar sobre buscar venganza.
  • Cambios extremos de humor.

 

Escucha con empatía, compasión y ofrece tu ayuda.Una pelea con amigos, terminar una relación o un bajo desempeño en la escuela puede no parecer un gran problema, pero el dolor puede ser inmenso. Empatiza y escucha. Minimizar por lo que otros están pasando puede aumentar el sentimiento de desesperanza. Busca apoyo adicional si alguien te confía que se ha hecho daño o a alguien más.

Recursos Adicionales

Llama a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio (National Suicide Prevention Lifeline) al 1-800-273-8255 o a la línea de crisis local en cualquier momento. Manda el mensaje de texto “MN” (MN) o “HOPELINE” (WI) al 741741.

Números de crisis y recursos

Crea un plan de seguridad

Es importante recordarnos a nosotros mimos que los pensamientos suicidas son mentiras. Que algunas veces nuestras mentes tienen pensamientos inútiles y que no sería muy prudente seguirlos. Los pensamientos suicidas son una versión extrema de esto. En entrevistas con personas que han intentado suicidarse, los profesionales han aprendido que las personas que intentan suicidarse pasan por el proceso mental que explicamos anteriormente. Rara vez, si es que nunca, se da el caso en que alguien decide lastimarse o terminar con su vida sin ninguna provisión.

Las personas también pueden experimentar un tremendo dolor por dentro y no mostrarlo. Las emociones cambian con regularidad. Suben y bajan. Incluso cuando algo horrible pasa o cuando hemos estado deprimidos por mucho tiempo y tenemos estos pensamientos, de ninguna manera significa que siempre nos sentiremos así. Comunícate con tus seres queridos con regularidad. Si te preocupa la salud mental de un ser querido, habla con ellos y ofréceles tu ayuda. Siempre hay ayuda disponible.

El suicidio o las consecuencias de un intento de suicidio son permanentes. Si nos lastimamos o suicidamos, nunca tendremos la oportunidad de recuperarnos. Si estás teniendo pensamientos suicidas o de lastimarte a ti o alguien más de alguna manera, habla inmediatamente con alguien que se preocupe por ti. Podría ser un amigo(a), familiar, vecino, doctor, maestro, terapeuta, oficial de policía o alguien en quien confíes. También puedes hablar a la línea de crisis al (1-800-273-8255) o mandar un mensaje de texto con la palabra “MN” (MN) o “HOPELINE” (WI) a 741741 para hablar en forma confidencial con un profesional capacitado sin que te juzguen o critiquen. Puedes encontrar una lista y números telefónicos de líneas de crisis locales aquí.